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Romper con el tiempo

No tengo tiempo.

 Quizá te suene esta frase, probablemente la repitas varias veces a la semana. Y es que no tener tiempo parece que es algo demasiado común ¿Por qué no tienes tiempo? ¿Qué es lo que te mantiene  tan ocupada? ¿El trabajo? ¿Los estudios? ¿Todas esas tareas cotidianas que nos auto imponemos por norma social? Por el “qué dirán”.

A todos nos falta el tiempo de alguna manera. Por lo general, y desgraciadamente, siempre nos falta para cumplir nuestros sueños o metas personales, para disfrutar de nuestra gente o simplemente no tenemos tiempo para dejarlo pasar, sin más. Vivimos inevitablemente bajo su yugo, con la presión constante de que se acerca el final, de que se nos agota la vida, y aunque no lo pensemos con frecuencia, es un fantasma que siempre anda rondándonos por la cabeza.

En definitiva, nuestra felicidad depende de este elemento. Pero el tiempo tiene secretos, tiene grietas y puntos débiles por donde atacarle y así dejar de ser esclavos de su arena.

PERCEPCION

En estos últimos años de mi vida me hice una verdadera víctima de esta enfermedad social, de esta obsesión por el tiempo. Quería ponerme realmente serio en el trabajo, me establecí un horario, con las tareas muy apretadas para no tardar demasiado, también me hice con una agenda que me recordaba las fechas y el tiempo del que disponía constantemente para realizar mi trabajo, todo estaba medido al milímetro. Al principio iba medianamente bien. Cumplía casi todos mis objetivos y horarios, pero poco a poco fue decayendo mi motivación y aumentando mi  estrés.

Cuando no cumplía alguna tarea en su horario establecido me frustraba y sentía que no la había aprovechado, esto hacía que cada vez que trabajaba mirara la hora como si fuera una carrera contra reloj (esa carrera está perdida de antemano), lo que a su vez hacía que no cumpliera con el siguiente  objetivo,  la pescailla que se muerde la cola. No era consciente de que todo necesita su dedicación en total plenitud independientemente de minutos y horas……….De minutos y horas pasé a días, meses y años, mi obsesión creció y viendo la velocidad con la que se  pasaba la vida, caía de manera continua en un bucle de desidia y pereza, sentía que la carrera estaba perdida y que ya no valía la pena esforzarse.

El reloj me hacía infeliz.

Poco  a poco y con la ayuda de buenos conversadores fui sacando conclusiones que me harían más feliz con el tiempo

SALTO

 Prioridades

Una de las claves  es priorizar las acciones de tu día a día y en tu vida. Reorganizar las cosas según el valor real que tengan para ti. Para esto hace falta que tengas una conversación sincera contigo mism@

¿Qué es lo importante en tu vida? Familia, pasiones, amigos…  ¿Cuánto tiempo le dedicas? ¿Te gustaría dedicarle más momentos a esa actividad? Si crees que sí, dedícale lo que se merece y ponlo en el primer lugar de tu lista de prioridades o tareas diarias.

Cuando hacemos algo que nos gusta no miramos el reloj. Es un buen primer paso.

El tiempo es un invento del hombre. Algo creado culturalmente para conocer los ciclos de la naturaleza y después para organizarnos, hasta ahí todo bien, pero no olvides dejarlo a un lado para todo lo demás.

Por ejemplo

En algunas zonas de Asia hay gente a la que le cuesta calcular los años que tiene. No miden su vida en años, sin embargo son muy conscientes de las metas que han cumplido y de momentos importantes en sus vidas, una persona es las experiencias que haya vivido, no los años que tiene. ¿En qué mides tu vida? ¿Cuáles han sido tus experiencias?

Vivir el presente continuo

Es habitual que recordemos cosas del pasado y que pensemos en nuestro futuro pero lo único que tenemos al alcance es el presente, nuestra única herramienta.  El presente es el pasado y el futuro. En él recordamos una cosa e imaginamos la otra. No inviertas más momentos de los necesarios en pensar en  los conceptos de pasado y futuro. Estás aquí y ahora.

Un ejercicio que a mí me viene muy bien es intentar  imaginarme la dimensión  temporal  en toda su infinitud. Imagínatelo por un momento. Es como pensar en todo el espacio del universo. No se concibe.

Imagina ahora que intervalo ocupa tu vida dentro de esta dimensión. Tu vida es algo que apenas existe, solo un instante, solo un flash.

Lo curioso y bello  de este asunto es la enorme casualidad que te hace coincidir en el espacio y en el  tiempo con la gente y las cosas que te rodean. Tus allegados, las personas y sucesos que observas en cada momento. Podrías haber nacido en otro tiempo, podrías no haber coincidido nunca con tus amigos o con tu pareja por cualquier mínima variación en un solo instante. Son casualidades entre el infinito

 ¿Te sientes afortunado por compartir el presente con la gente que te rodea?

Observar este hecho me impulsa a disfrutar del presente, de las cosas buenas y de las malas y me hace ver a las personas que comparten mi presente de una manera más cercana, como si fuéramos lo mismo.

Tu  formas  parte de mi “ahora”, yo del tuyo.

Olvídate del tiempo, piensa que cada momento es único, relájate, disfrútalo.

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