image Resultados en imágenes image ¿Como hablas, como piensas?

Lo que tu cuerpo tiene que decirte

Al igual que nos fijamos en nuestro hogar, en como decorar cada habitación, donde posicionar los muebles para administrar bien el espacio, de  qué color vamos a pintar sus paredes o que sea un buen lugar donde vivir, es imprescindible tomar la misma consciencia o más con nuestro cuerpo. Porque tu cuerpo es realmente tu casa, donde habita tu ser en todas sus facetas.

A todo el mundo le gusta vivir en un lugar confortable, seguro  y limpio ¿Verdad?

Es hora de aplicar la misma actitud con nuestro cuerpo.

Para hacer de tu organismo un buen sitio que habitar hay que entender que él mismo hace sus propias mediciones de lo que le rodea y le incumbe. El cuerpo es sabio y conoce perfectamente lo que le conviene. Él nos habla, nos dice con su particular lenguaje que es lo que necesita en cada momento. Nos lo dice con dolencias, enfermedades, señales en la piel, el nivel de energía que tengamos, bienestar o malestar al hacer la digestión, etc. Existen numerosas señales que nos envía para saber si vamos o no por buen camino, si quiere descansar, nutrirse o descargar energía por ejemplo. El problema es que la mayoría de la gente no sabemos escucharlo, nadie nos enseña. De hecho el estilo de vida occidental se aleja mucho de que nosotros, sus integrantes, aprendamos esta capacidad. Pero bueno, eso ya lo sabrás.

“La enfermedad es la expresión que tiene el cuerpo al mostrar lo que la mente aún no ha llegado a entender” Carl Jung

Mente

Como decía, nuestro estilo de vida actual implica desordenes en nuestro cuerpo, llamémoslo “hogar” a partir de ahora.  La alimentación es uno de los factores que más influye en nosotros y que menos tenemos en cuenta.

Somos lo que comemos. ¿Eres un cubo de basura? Si cambias tu alimentación cambiarás tu persona.

Comemos regidos por unos horarios de trabajo que nada tienen que ver con los nuestros, el que sea la hora de comer no quiere decir que necesites comer en ese preciso momento. Además lo hacemos  deprisa y sin prestar atención a la propia tarea de alimentarnos. ¿Has profundizado alguna vez sobre la acción de comer, de alimentarse?

No se trata solo de engullir alimentos para saciar nuestra hambre, se trata de nutrirse, es un proceso mucho más trascendente. Estas pasando la energía de otros seres a tu propio ser, estas cambiando algo de tu “hogar”.  Imagina de donde viene cada alimento que ingieres y de dónde sacó su energía ese alimento. ¿Te gustan los cambios que realizas en ti mismo cada vez que comes?

Lo mismo ocurre con otras acciones que se requieren en nuestro “hogar”, las pasamos por alto tan a menudo que de repente un día nos duele algo, caemos enfermos, estamos estresados o de un mal humor espantoso. Si tu cuerpo te pide descanso, descansa, si te pide acción, dásela, sexo, comida, ocio, cariño o soledad, lo que sea pero atiende sus necesidades en cada momento, siempre pensando en su cuidado a corto y largo plazo.

Recuerda que es donde habitas,  tu casa desde y para siempre, tu templo.

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